Ahora basta con pedir perdón, jurar por su honor y poner la mano para que se la den. Tiene narices la cosa. Resulta que no era verdad, era un “alarde literario”. O sea que es un fantasma, un bocazas y un mentiroso.
Ahora basta con pedir perdón, jurar por su honor y poner la mano para que se la den. Tiene narices la cosa. Resulta que no era verdad, era un “alarde literario”. O sea que es un fantasma, un bocazas y un mentiroso.