Tanzania. Principio de los años ochenta. Toca cruzar los apenas cinco metros que separan el improvisado ambulatorio de la casa cabaña. Pero es imposible. Un león merodea el camino. Anochece. Sus ojos rojos llenan la oscuridad. Tocará dormir en una silla refugiados en la iglesia vecina.
Huelva. Primavera del 2010. Manjavacas observa una fotografía en la que aparece él mismo en aquellos años. En la imagen, sujeta en brazos a una niña negr

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