Tras la hoja de la puerta, Lucía me muestra sus tetazas, sus ojos de perdida como puñales desgarrándome, su lengua que promete surcarme.
Veloz por el pasillo. Encuentro a mi mujer en la cocina preparando tres daiquiris.
Tras la hoja de la puerta, Lucía me muestra sus tetazas, sus ojos de perdida como puñales desgarrándome, su lengua que promete surcarme.
Veloz por el pasillo. Encuentro a mi mujer en la cocina preparando tres daiquiris.
Ayúdanos a hacer de Bitacoras.com un servicio mejor para todos. Lee nuestros consejos.
Ningún usuario registrado ha votado aún.