Cuando decido cualquier asunto en mi vida no sólo resurge mi alma, también se llena de amor y se convierte en un alma “viva” y alegre.
Cuando alguien pretende que andes por un camino que para él es el correcto o el mejor, no está ayudándote sino todo lo contrario. Es muy difícil decidir para otra persona cual es el camino adecuado, por la sencilla razón de que parto de la absoluta creencia de que somos únicos, totalmente individuales.

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