Despedida Dos
Aprendieron mi olor. Movían la cola, más corteses que mis absortos vecinos. Nunca les di de comer, apenas un silbido o una frase cariñosa: alimento para el alma. El blanquinegro me siguió un día hasta la puerta del apartamento, no sé si por hambre de huesos o de caricias. Cuando me fui salieron a husmear la lluvia. Me miraron. Ellos sabían, en su silencio, sabios. Posted in Viñetas Tagge... —
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Yasmín Silvia Portales Ma...
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