Es un caradura de tomo y lomo. Un tipo que lo mismo le da ocho que ochenta. Y ahí sigue con sus empresas con problemas, algunas muy graves, y con su papelón de quijote de empresarios. Así da gusto, predicar con el ejemplo. Sí señor. Ya Kabila se había ocupado de él, cuando el problema no era tan grave.
No se ha detectado ningún blog que referencie esta entrada.

Entrar