Y es que el amor no tiene fronteras. Ni geográficas ni ideológicas. Qué le vamos a hacer. Cupido ha llenado los corazones del PP y del PSOE y nada podemos hacer los humanos contra los dioses del amor, salvo emocionarnos ante hechos tan divinos.
Ahora la flecha de Cupido ha atravesado los corazones de D. Pepe Blanco y Dª Espe-rancia. Son circunstancias que nos superan, o sea que hagan el favor de evitar entenderlas, simplemente se cree

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