Se marchó el fin de semana, y se fue casi de puntillas, al menos para mi. Llevo diez días en los que no tengo tiempo para nada. Me vendrían bien dos o tres días de 36 horas cada uno para ponerme al día, o como me contestó Chema Barragán: una semana con carácter retroactivo.La lista de tareas pendientes va creciendo a cada hora y en la blogosfera me ocurre igual: blogs sin visitar, mensajes sin

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