No me enorgullecería en absoluto que un hijo mío estuviese por esos mundos de dios pegando tiros a todo el que se mueva en nombre de una patria inexistente que lo primero que hará es olvidarse de él. Las guerras no las gana nadie, ni las batallas tampoco.
Pero a algunos dirigentes del Partido Popular les basta con cualquier excusa para sacar a relucir su espíritu belicista, su ardor guerrero, siempre

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