Es un botón mágico. Cuando lo pulsas tienes el poder de dejar las cosas como están en ese preciso momento, para continuar cuando quieras, o pararlas definitivamente.
Todo se congela, se queda en silencio. Sólo tú puedes hacer lo que quieras, el resto están congelados. Los problemas no avanzan, las tormentas no mojan, y sin embargo tienes tiempo para meditar, irte lejos o simplemente observar.

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