Con la declaración de acabar con la violencia, ETA ha dado un paso decisivo y comienza el camino de la paz. Entra en juego la política y queda atrás la violencia.
Desde luego que hay que caminar, no sólo ETA, también el Estado. Hay que facilitar, dentro de la ley, que ETA, al igual que ocurrió a finales de los setenta con ETA político-militar, pueda insertarse en la vida política vasca.

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