El sol comienza a asomar por encima de las ramas retorcidas de los árboles y por fin me tranquilizo. La noche ha pasado. Me quito el casco porque lo siento ya como una parte más de mí. Mi cráneo agradece el frescor húmedo de la mañana. Ahora podré dormir, aunque sea ligeramente. Me cubriré con la tela de saco y le robaré al día cuantas horas pueda. Después buscaré algo que comer. Algún animal que cazar, espero, aunque en estos tres días no he
Ayúdanos a hacer de Bitacoras.com un servicio mejor para todos. Lee nuestros consejos.
Ningún usuario registrado ha votado aún.

Entrar