Se suponía que iba a ser uno de los Mundiales más brillantes de los últimos años por la perogrullesca razón de que en Sudáfrica hace frío, mientras que en los anteriores se ha llegado a jugar por encima de los 30 grados. Al futbolista, como se sabe, le va mejor el frío que el calor. Bueno, pues también este topicazo ha caído en Sudáfrica. Lejos de brillar las estrellas con luz propia, esto parece el crepúsculo de los dioses: Cristiano

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