Hay una predisposición errónea cuando se trata de redactar un curriculum vitae. Se piensa que este valioso documento solo debe prepararse cuando uno tiene ganas de cambiar de trabajo. De buscar uno nuevo. Es la práctica común ¿Para qué preparar una carta de presentación si no me voy a presentar a nadie? En esa pregunta hay un grave error. El curriculum vitae no es una tarjeta de presentación. Es, en realidad, un registro del trabajo hecho a lo largo de toda la vida. Un resumen de las cualidades profesionales. Es momento de dejar de pensar en el CV como en una tarjeta más que se guarda en la billetera. Junto a los cupones de promoción y la foto del sobrino. Y para cambiar esa percepción, hay que empezar por el principio. El curriculum vitae no debe prepararse durante esos días de limbo laboral. Mientras dura la transición entre un trabajo y otro. Cuando se está desocupado y saboreando cada minuto de “libertad”. No. El curriculum vitae debe ser producto de una auto evaluación propia de largo tiempo. Hay que act...
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