Estos chicos de alto copete, cuya actividad es “la más importante del mundo” –eso creen ellos— se ven abocados a una enfermedad muy dada en estos tiempos: el estrés.
Sí señores, esta buena gente, que manda en el reino de los cielos, está asfixiada por el duro trabajo. Y además les han bajado el sueldo. Los pobres controladores ya no ganan de media 340.000 euros anuales sino 250.000, y claro hay que entender que con eso no se pueden co

Entrar