En este país los mandamases han pretendido ser virreyes con mando en plaza y con sus juguetes particulares que les elevaran a la más alta cuna de la excelencia. No se trataba de muñecas y de rompecabezas, sino de carreteras, aeropuertos y trenes de verdad.
Todos los poderosos han pretendido tener por lo menos un aeropuerto, una autop

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