Ya huele a azufre. La contrarreforma laboral –me niego a llamarla reforma— está al caer. Por si alguien no lo había entendido, ahora ha quedado claro por qué la patronal no quería pactar. Pactar significa ceder y sabían, con toda rotundidad, que el gobierno era su aliado. ¿Qué necesidad tenían de ceder si el gobierno les iba a dar lo que querían? Díaz Ferrán es un peligro público, un pésimo empresario, pero no es tonto, y si no, miren como ha
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