Llevaba varios días encerrada en aquel zulo. Era oscuro, sucio, olía a humedad y apenas había ventilación. Mi captor me traía comida tres veces al día, verdaderos manjares. Quería escapar, salir corriendo a tomar una bocanada de aire puro, ver el sol, o que la lluvia me mojase y de paso me quitara de encima la suciedad que tenía adherida a la piel. Pelo revuelto, maquillaje corrido, el caro vestido convertido en un harapo apto para limpiar cri
Ayúdanos a hacer de Bitacoras.com un servicio mejor para todos. Lee nuestros consejos.
Ningún usuario registrado ha votado aún.

Entrar