Sí señoras y señores, finalmente hemos escuchado el discurso del siglo. Un discurso lleno de los valores tradicionales españoles: Castrense, discriminatorio y a contracorriente.
Y no, no se crean que me refiero al discurso real. Ese no vale nada, repetitivo, generalista, vulgar y sin decir lo que debería. No, el día 24 ha habido vida, al margen del discurso juancarlista.

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