Voy a generalizar, claro. Y espero que el lector sabrá advertir que hay excepciones que, lamentablemente, confirman la regla. Pero me parece intolerable, aunque significativo, que las grandes editoriales españolas nos tomen el pelo y el dinero impunemente, y que contribuyan con ello al desprestigio del libro español y de las lenguas que estos vehiculan.
Tengo ante mis ojos dos libros: The Crisis of the Twelfth Century: Power, Lord

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