Puede que no esté de más recordar que los humanos somos máquinas de construcción de sentido. Incluso por encima de nuestras necesidades físicas, y que ello sea lo que nos hace específicamente humanos. Ningún animal está en condiciones de desobedecer una necesidad corporal: hambre, sed, reproducción, por poner sólo unos pocos ejemplos de imperativos biológicos que los humanos podemos deliberadamente desobedecer. La teología medieval lo llamó li
El mal hizo recordar la religión
2 años · Escrita desde Santiago de Compostela, España · Comparte:
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