Como emprendedores, nos enfrentamos en muchas ocasiones a situaciones nuevas, desconocidas, retos y problemas que no podíamos ni imaginar (aquí está la gracia, ¿no?). Emprender significa adentrarse en territorios inexplorados, asumir riesgos, y en ese momento surge una emoción tan cotidiana y conocida como bloqueante y dañina si no se la canaliza: el miedo.
El miedo está presente en el 95% de las decisiones que tomamos. Y si de

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