En estas maravillosas jornadas juveniles, no sólo los sacerdotes han recibido la “gracia divina” de parte de sus obispos para perdonar uno de los peores pecados: el del aborto. También se puede obtener indulgencia plenaria, ya saben, “el cielo express” sin pasar por ese maldito purgatorio, que sabe dios cuánto dura y cuánto quema.
Pero hay más. El éxtasis de ver al Papa, aunque sea a quinientos metros, con esos zapatitos rojos de Stef

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