El PSOE deber perder. Y debe perderlo todo. Sólo así tendrá un resquicio la esperanza de que, en la tierra quemada, pueda brotar una semilla nueva, descontaminada, liberada de todos y cada uno de los desprendimientos a los que se ha visto sometida la ideología socialista desde los tiempos de la transición.
Lo que ocurrirá tras la derrota ya se sabe. El éxodo obligado de los advenedizos hacia otras ti

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