Desde su vetusta cama, Joaquín miraba por la ventana como las delgadas ramas se movían al compás que marcaba el suave céfiro. Sus dos zafiros brillaban cetrinos mientras un sentimiento de angustia iba creciendo por dentro. De a ratos pensaba en su padre, el mismo llegaría en cualquier momento y como era de costumbre borracho.
Joaquín se estremecía de miedo ya que el hombre siempre encontraba alguna razón para propinarle una golpiza; ta

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