Vale, está demostrado que este tío es un pelín falsaco: no duerme al raso, lleva chalecos debajo de sus camisas, no caza tantos animales, en su vida se ha acercado a gas venenoso, etc. Pero lo que sí que hace de verdad, y tiene su mérito, es comerse la cantidad de guarrerías que se come.
La más asquerosa hasta la fecha, subjetivamente, es la siguiente larva gigante.

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