Las tres principales formaciones políticas en Andalucía parecen haber decidido jugar el partido de las autonómicas a la contra. Ya sabe, esa máxima del fútbol que consiste en cerrarse en defensa numantina, arrebatarle el balón al contrario en campo propio y fulminarlo mediante un contraataque vertiginoso y sorpresivo que lo coja desprevenido. Sólo que el contrario, en este caso, no es otro que las respectivas

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