Este artículo es mi modesta contribución a esa gran revista que es Delirio. Y que como ayer comentaba, su último número está dedicado a los pecados capitales.
Elegí la pereza, aunque les puedo asegurar que hasta hace pocos años he trabajado como el que más, eso sí, por necesidad. Naturalmente me refiero al trabajo asalariado no vo

Entrar

