Por megafonía, anuncian el nombre de la próxima parada. No presto atención, no es la mía. Pero un hombre desaliñado se levanta.
Minutos antes, alguien ha tirado las sobras de un bocadillo vacío en el suelo, pensando que quizá el resto nos abalanzaríamos sobre ellas como bestias hambrientas. Pero no es ese tipo de ha

Entrar