En el ascensor V: sexo y extorsión
Hacía ya casi dos años que Sonia trabajaba para mí como secretaria administrativa y, la verdad, estaba contento con ella. Trabajaba bien, atendía mis recados y gestionaba correctamente las llamadas, además de tener un cuerpo meditarráneo con sugerentes curvas, proporcionado, a pesar de los dos jugosos melones cientoincalculables que sus padres le concedieron por pechos, con una cara de n... —
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