Pequeños o grandes, en sierras o llanuras, junto al Guadalquivir o en tierras de secano pero todos ellos con vida propia y con la capacidad de reflejar su propia luz desde lo más hondo de su alma. Así podríamos definir los miles de pueblos que al igual que las luciérnagas brillantes del bosque se muestran diseminados por toda Andalucía y nos ofrecen su luz y color y que año tras año conservan y cuidan encalando sus

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