Amanecía con un color rosado claro que prometía buen tiempo… Adriana y “El Tojo” tenían la motos listas y cargadas con el formidable equipo de campamento que habían reunido. A la experiencia del Tojo como avezado motociclista se unía la férrea disciplina de Adriana que había conseguido todo lo necesario para sentirse cómodos en el extenso viaje que estaban a punto de emprender.
Los miembros de la familia de Adriana, que se había reunido

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