Ha muerto Francia, ¡Viva Francia! habrá que agradecerle la década en la que nos obligó a pensar que el fútbol sin asociación no era fútbol. De aquellos polvos viene estos lodos y si España encarna, o encarnaba, la tradición futbolera es porque ellos, los franchutes, nos enseñaron.
Combinaban el gusto por el balón con el tono físico. Se sabían elegidos y jugaban como tales pero, efímera es la fama, la ausencia de Zidanne y el deterioro d

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