Gracias a Dios, una de las cosas que no me faltan son amigos y amigas, y no hablo de la fantochada de facebook, ni de twenty, ni de linkedin, ni zarandajas de redes sociales en las que todos somos muy amiguitos “virtuales”.
Hablo de amigos y amigas físicos, reales, de carne y hueso, con sus manías y sus virtudes.

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