El pasado martes, en la barcelonesa La Central del Raval, quizá la librería con más pedigrí del centro o, ejem, una de las pocas librerias con un bar donde escribidores se ponen a aporrear el teclado de su ordenador con un énfasis que uno no sabe muy bien si están trolleando en internet o qué (sobre todo cuando uno luego se topa en diferentes medios con la bonhomia de esos escribidores) se presentó, en su sótano, a los ganadores del
Es lo que se nos está tratando de imponer mediante un gigantesco artificio
1 año · Escrita desde Santiago de Compostela, España · Comparte:
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