Uno de los males que sufrimos en las últimas décadas es la especulación sin límite. Sobre un bien tangible, algo con valor y que fácilmente se puede asignar en propiedad a una persona, se especula hasta el infinito.
La empresas tienen un valor real, en materias primas, instalaciones, maquinaria, personal cualificado, ... y un valor potencial, contratos, posición en el mercado, marca.

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