La sentencia es demoledora para la reputación de Garzón. Sólo desde el sectarismo podrá ya ser reivindicado. Como si de un alumno de primero de carrera se tratara, los siete magistrados del Supremo recuerdan a Garzón algo elemental: «El poder judicial se legitima por la aplicación de la Ley a la que un juez está sujeto, no por la imposición de sus potestades». Vamos, que la santa vo

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