Estos chicos peperos han bebido en las fuentes de James Bond, del telón de acero, cuando los espías estaban de moda y se trataba de espiar a quien fuera y como fuera. La información había que obtenerla si era preciso a la fuerza, el espionaje estaba a la orden del día, cumplía una misión importantísima. Ser espía o contraespía estaba bien visto, eran oficios que se requerían y que se valoraban.

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