Tras la vigesimosegunda cena de Navidad de este año, llegué medio empachada ayer a casa con intenciones de escribir este cóctel semanal, pero al abrir la puerta me encontré con el espíritu navideño despanzurrado en mi sofá y con el mando de la tele en la mano. “¿Qué haces aquí?” Me preguntó.
“Eso debería preguntarlo yo.” Respondí. “Esta es mi casa.”

Entrar