Resulta curioso la forma en que las personas solemos extrapolar nuestras emociones. Utilizamos palabras de otros, pero las interiorizamos y las hacemos nuestras, invocamos a las deidades, lloramos, reímos y soñamos. Pero es inclusive en estos aspectos tan íntimos de la persona donde se revela, quizá borrosamente, pero se muestra al fin y al cabo, la estructura cultural. Pondré dos ejemplos d

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