París atrapa y seduce, atrae y subyuga, enamora y se deja amar. ¡Y no es para menos! No es que la Ciudad de la Luz tenga un aire especial que envenena suavemente el alma, que lo tiene, es que en ella el ser humano puede dar lo mejor de sí. Hablamos de las hordas de artistas, filósofos, cineastas, modistos, creadores, emprendedores, inventores, gentes de buen y mal vivir que han sucumbido a sus encantos a lo largo de los siglos. No nos vamos a
Excursiones desde París
1 año · Escrita desde Barcelona, España · Comparte:

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