Para dejar fluir sus ideas, un artista bien puede valerse de una tiza y un pizarrón como lo hacía cuando niño el pintor venezolano Alirio Palacios, o de una desolada pared en la ciudad como prefiere Banksy con su arte callejero. Otros, por atención a sus ataques creativos, dejan de lado el pincel o el spray para sustituirlos por instrumentos poco con
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