Cuando instalamos una aplicación en Windows y, en ocasiones, no siempre, no atendemos a las extensiones de archivo que lleva asociadas, nos sorprendemos, al intentar posteriormente abrir un fichero que no se inicia con la aplicación deseada. Esto ha ocurrido siempre en Windows, sea cual sea la versión. Pero existe la posibilidad de cambiar esta asociación, obligando al sistema a que abre un determinado tipo de archivo con un programa específic
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