Una hermosa jóven, alegre, inteligente, despierta, con un prometedor futuro por delante, salió una noche a pasear por la plaza del pueblo con tres de sus mejores amigas, muy obedientes por el toque de queda dado por sus padres; decidieron ir a casa luego que nuestra heroína le había confesado a sus amigas que aunque aquel chico guapo de la Iglesia, por el que todas desfallecían de amor juvenil, le había pedido ser su novia y luego su esposa, ella
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