“Desde las mejillas de una inmensa montaña van bajando los sueños y toda la gente que los acompaña, la que vende y el que compra, la que mira y lo que ya no tiene miradas. Sus voces y sus cuerpos que se encuentran en las calles con un solo objetivo, volver a ganarse el derecho a estar vivo. Entre los pasillos del rebusque, el esfuerzo y las ganas, lo valiente nadie se lo quita a esta.
Ciudad bendita
1 año · Escrita desde Maracay, Venezuela · Comparte:
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