Los maestros de la escuela manipulan a sus estudiantes, menores de edad por cierto, y los "educan" en cómo ejercer la violencia contra disidentes.
En Cuba sucede así desde hace décadas. El odio, el repudio, la agresión verbal y hasta la física, son parte de las actividades extracurriculares con las cuales se chantajea y condiciona, incluso, el futuro de los alumnos.

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