Un corazón embadurnado de teflón, como los sartenes, eso es lo que necesita uno cuando en serio quiere disfrutar la vida, las emociones se pueden pasear por él arriba y abajo y salen despedidas a la primera sacudida, pero con los sentimientos no es igual, ¡no señor! son como grasa quemada, esos que apenas con sosa caustica o muchos kilos de detergente salvo los despegas, porque cuando dejas el primero
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