Las actividades revolucionarias de Vladimir Ilich Ulianov le granjearon un destierro a Siberia de tres años (1897-1900). Allí, el futuro padre de la Revolución Soviética se casó y, entre granjas de patatas y carros de bueyes, aparentemente permaneció retirado de la efervescencia política de Moscú y San Petersburgo. Nada más lejos de la realidad.
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