Tiene un punto de romanticismo, esto de las acampadas. Miles de personas expresando su malestar de forma conjunta, y haciéndolo (al menos, de momento) de forma pacífica pero firme, con educada indignación. Mientras el epicentro de Barcelona, habitualmente tomado por palomas, guiris y culés, ha sido invadido por ciudadanos empadronados, el resplandor de la Puerta del Sol se ha encapotado con nubes de campistas y amenaza tormen
El espíritu de Sol, Abidal y la revolución
1 año · Escrita desde Barcelona, España · Comparte:
Ningún usuario ha añadido todavía esta anotación a sus favoritas.

Entrar