Nicholas Nunley, un estadounidense con poco coeficiente intelectual como demuestra el vídeo, se ve que el hombre tenía ganas de tener su propia maquina de refrescos en casa, y no se lo pensó dos veces… se montó en su coche fue a por la más cercana, la enganchó como pudo y así iba de camino a su casa mientras el aparato soltaba chispas por la carretera, tantas que un testigo sorprendido dio a
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